Una cena perfecta.
Pétalos en el horno, luz tenue, canciones de amor.
Emilio lo tiene todo listo.
Solo falta que ella llegue.
Mientras espera, habla, confiesa, imagina.
Pero lo que parece una historia de amor… se convierte en un retrato obsesivo, desopilante y trágico.
Unipersonal vertiginoso, hilarante y perturbador.
Una intimidad delirante, peligrosa.
Porque el amor cuando es solo de uno puede cocinarse a fuego lento…hasta consumirse.